10 CONSEJOS PARA REALIZAR UN PORTAFOLIO QUE VENDA

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1. El objetivo del Portafolio es vender 
Todo lo que hagas en él, todo lo que escribas, los enlaces que incluyas, las imágenes… todo tiene que estar orientado a conseguir que un posible cliente que lo visita diga: “¡esta es la persona que necesito! ¡voy a contratarle ahora mismo!”. Desgraciadamente, muchas veces intentamos que el portfolio sirva a la vez para otras cosas, y al final acaba siendo confuso y contribuye poco a nuestro éxito. 

2. Piensa en qué clientes quieres conseguir 
No es lo mismo intentar vender tus servicios a pequeñas empresas que buscan trabajos sencillos a buen precio que a una gran compañía a la que no le importa pagar para obtener calidad. El tono, los argumentos, los ejemplos, todo lo que incluyas en el portfolio debe estar orientado al tipo de cliente que buscas. 

3. Un portafolio no es un curriculum 
No tienes que poner todo lo que sabes hacer, toda tu experiencia ni tu titulación o los cursos que has hecho.

Y relájate: no hace falta que disimules los “huecos” de experiencia, ni que maquilles tu edad o tu conocimiento del inglés. El cliente potencial está buscando alguien que le resuelva un problema concreto, no un empleado “para toda la vida”. Si al leer tu portfolio comprueba que tú eres esa persona que puede resolver su problema, no le importará si tienes un MBA o si has trabajado en tres multinacionales. 

4. Enfoca el contenido 
Céntrate en lo que sea relevante para tu cliente potencial. Y piensa en qué tipo de trabajos quieres para incluir únicamente lo que sea relevante para conseguirlos, de lo contrario solo conseguirás confundir al cliente que lo visita. ¿Quieres administrar sistemas? no pongas todos los lenguajes de programación que manejas. ¿Quieres hacer diseño web? no hables de tus habilidades para la animación 3D. Si crees que merece la pena destacar dos áreas de competencia diferentes, haz dos portfolios separados. Te va a costar el mismo dinero (cero), solo un poco más de tiempo y el resultado será mucho mejor. 

5. Genera confianza 
¿Pretendes que alguien que no te conoce de nada te contrate solo porque lee algo que has escrito en Internet? Pues más te vale ser convincente. Una buena manera de hacerlo es aportar datos. Cualquiera puede decir que es “desarrollador web experto en XHTML y CSS”. Pero si tú lo eres, es fácil demostrarlo: incluye enlaces a tres o cuatro sitios que hayas desarrollado, y anima a los visitantes a que comprueben por sí mismos que los sitios son elegantes, fáciles de usar y validan sin errores. 

Otra técnica que suele dar resultados es aportar testimonios de clientes. Si te cuesta conseguir que un cliente tuyo te de permiso para utilizar su nombre y citarle diciendo algo así como “trabajar con Pepe fue una maravilla: es eficaz, competente y un excelente profesional”, al menos incluye los datos de los clientes para los que has trabajado y lo que hiciste para ellos. Si es algo que puede ser visible en Internet o en el mundo real, mejor. 

6. No caigas en la autocomplacencia 
Como hemos dicho, el objetivo del portfolio es vender, no demostrar que eres una superestrella. El secreto está en hablar menos de tí y de lo que sabes, y más de tus clientes y los problemas que les has resuelto. Insiste en los beneficios que han obtenido al contratarte, de la manera más concreta posible: “aumentó el tráfico de su web un x%”, “el folleto que diseñé consiguió aumentar las ventas un y%”, “la aplicación de control de stock que desarrollé le permitió ahorrar zmil euros al año”. 

7. Incluye imágenes 
Parece obvio para los diseñadores, pero no es un consejo solo para ellos. Si eres un programador, incluye una captura del interfaz de una aplicación que demuestre que sabes hacer aplicaciones fáciles de usar. Si eres administrador de sistemas, pon una foto de lo limpio y organizado que dejas un CPD, con sus cables bien recogidos. Si eres escritor, incluye imágenes escaneadas de artículos que hayas publicado, o de portadas de libros que hayas traducido. 

Vivimos en un mundo en el que la atención es un bien escaso, y una imagen puede atraer la atención de un cliente el tiempo suficiente como para que lea el resto de la información que has incluido en el portfolio. 

8. Incluye un enlace a tu página web 
¿Cómo? ¿QUe no tienes página web? Hazte con una ahora mismo. (Vale, mejor cuando termines de leer esto). Si no sabes nada de diseño web, de dominios, ni de todo lo que necesitas para crear una página para tu negocio, al menos créate un blog en blogger o en WordPress.com. En un blog es muy sencillo incluir la información básica con tus datos de contacto, tu experiencia y los servicios que ofreces sin saber nada de HTML. 

A partir de ahí, puedes elaborar todo lo que quieras para conseguir una web que demuestre a quien la visita que eres un experto en tu campo. Puedes incluir un portfolio extendido, publicar ejemplos de tus trabajos, escribir artículos sobre tu campo de conocimiento… 

9. Se profesional 
Para una empresa, contratar a un freelance es arriesgado. Desgraciadamente, hay muchas personas irresponsables, que dejan proyectos a medio terminar. Y siempre existe el riesgo de que por cualquier causa el freelance deje de estar disponible. Procura que en tu portfolio quede claro que no eres un aficionado que se ha metido en esto para sacar un dinerillo, sino que de verdad estás comprometido con tus clientes. 

Eso incluye, por ejemplo, utilizar una dirección de correo “profesional”: SuperMachoMan en hotmail.com no es alguien en quien confiarías para que administrara tus servidores. No mezcles tu blog personal en el que cuentas tus fiestas de los fines de semana con tu web profesional en el que vendes tus servicios de asesoría fiscal. 
10. Explica para qué tipo de trabajo estás disponible, y cómo se te puede contratar ¿Puedes trabajar on line? Dilo claramente, y evitarás que alguien te descarte por vivir en otra ciudad. ¿Estás dispuesto a viajar para realizar un trabajo en otra ciudad o incluso en otro país? Dilo también. No siempre es recomendable incluir el precio que cobras por hora, pero a veces puede ser útil para descartar a clientes que no están dispuestos a pagar un mínimo. Claro que puedes perder a otros clientes a los que tal vez con un poco de interacción habrías convencido de que vale la pena pagar tus tarifas. En cualquier caso, no está de más en tu portfolio recordar al visitante que estás disponible, que puedes ayudarle y que si te contrata saldrá gananado. Aunque parezca obvio, a veces las personas necesitamos que nos recuerden las cosas más evidentes. 
Fuente: http://liberlabor.com 

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